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Lo bueno, lo malo y lo terrible de Pokémon Go

Si eres adicto a Facebook, no esperes otra cosa de Pokémon Go. La superación de los niveles y tantas cosas por descubrir te engancharán fácilmente. Trabajarás con disciplina y esfuerzo por conseguir un objetivo, mientras querrás más y no te sentirás conforme. Esa necesidad de “progreso” puede provocar trastornos como la ansiedad.

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Por Anaís Madrid / @anaistamara

Está confirmado que para revivir una historia contada hace 20 años e imponer una moda solo necesitas realidad aumentada y geolocalización. Pokémon Go ha provocado romper algunos hábitos de los gamers como el sedentarismo y el aislamiento, pero también ha provocado un sinnúmero de accidentes por un objetivo tan banal como atrapar tantas criaturas niponas como puedas y convertirte en maestro pokémon.

Pokémon Go se estrenó el 6 de julio en Inglaterra y casi un mes después llegó a Latinoamérica, justo a tiempo para los Juegos de Río 2016. Es el juego más descargado en la historia de los Estados Unidos (75 millones de descargas en 25 días).

Pokémon Go no es una creación totalmente de Nintendo, solo el 32% le pertenece a esta empresa; el resto es de Niantic, GameFreak y Creatures, compañías cuyas acciones subieron en un 121%. Y produce 10 000 euros por minuto (casi diez veces más que Candy Crush).

Lo bueno

El ejercicio físico: la primera regla es el que no camina no los atrapa. Un entrenador pokémon no puede quedarse sentado; debe moverse al menos 200 m para que aparezca un pokémon. Es un juego que definitivamente evita el sedentarismo de los gamers. Los pokémones están desperdigados por la ciudad. Los encontrarás en zonas afines a su tipo que puede ser agua, eléctrico, roca, tierra, entre otros.

Otra gran ventaja de la activación del geolocalizador es que los jugadores aprenden conceptos como tiempo y espacio: direcciones, puntos cardinales, coordenadas y planos. Seguramente llegues a lugares de tu ciudad que nunca antes habías visitado en la búsqueda de un Pikachu.

Es un antidepresivo: se trata de un juego que despierta emociones y sentimientos de la infancia. Quienes vieron la serie en el 96 recordarán el espíritu motivador y las ganas de superación de Ash, el personaje principal. Ash Ketchum (Satoshi en japonés) nació en Pueblo Paleta y su sueño es convertirse en el mejor entrenador pokémon. Es la encarnación de la alegría, la valentía y el optimismo. Durante su viaje encuentra todo tipo de personas y siempre trata de aprender algo. Es una “gran persona” que mira los combates como retos y siente voracidad extrema por vencerlos. Su gesto más emblemático es girar su gorra rojiblanca antes de empezar un combate. Los jugadores más jóvenes encontrarán estas ganas de superarse en una historia marcada por objetivos, algo que es potencialmente benefactor para quien sufre de depresión. La captura de pokémones y las batallas en los gimnasios representan retos encadenados; estos niveles de dificultad hacen evolucionar (madurar) a los entrenadores mientras se desarrolla el juego.

Nos hace (más) sociables: es un buen pretexto para hacer amigos reales que comparten tu mismo ideal. Al contrario de otros videojuegos, en este es posible ver cara cara a tus oponentes y establecer relaciones sociales en tu ciudad, en tu vida real. El hecho de que nos levante de la silla y nos obligue a visitar espacios públicos indica que el juego es capaz de romper con la soledad de los gamers. Expertos, principiantes, la generación de los 90’s, los nuevos fanáticos, todos, comparten experiencias cuando se reúnen alrededor del mismo pokémon en un sitio específico de la ciudad. Nunca antes se había explotado tanto el GPS.

Altamente estimulante: mucho más para la generación de los 90. Niantic ha hecho posible vivir una historia ficticia que estimula la imaginación y capacidades creativas. Antes te conformabas con ser Ash, Misty o Brock, ahora puedes crear tu avatar. Serás tú, con tus pokebolas, en tu ciudad, enfrentándote a tus amigos, viviendo tu propia historia. Además, los pokémones formarán parte de tu cotidianidad. No se puede estar más involucrado en la historia que vimos hace 20 años en la televisión.

Dedicación al máximo: Debo ser el mejor, solo el mejor, ganar nada más, ese es mi ideal, es el inicio del pokerap. El espíritu de competencia y las ganas de ser el primero, de atraparlos a todos y de convertirte en maestro pokémon demanda altos niveles de concentración, esfuerzo y constancia. El entrenador (jugador) vive una historia marcada por retos donde encontrará adversidades, rivales, situaciones de peligro, etc. El juego resultará estresante, pero también subirá tus niveles de adrenalina al máximo y te mantendrá trabajando por un objetivo.


 

Lo malo

Te esclaviza (aún más) al dispositivo móvil: una de las cifras más impresionantes del juego es que ha roto la barrera de los 30 minutos diarios. La aplicación ha superado a Facebook, Snap Chat y Twitter, que se quedan con 20-18 minutos. Aunque pases la mayor parte del tiempo al aire libre, estarás mirando el mundo a través de la pantalla del celular. Una de las quejas que ha recibido la aplicación es que consume demasiada batería. Así que además de todo el tiempo de uso que demandan redes sociales, música, etc, tendrás que sumarle el tiempo que gastes en Pokémon Go. Y no podrás separarte del cargador de tu teléfono.

Altamente adictivo: si eres adicto a Facebook, no esperes otra cosa de Pokémon Go. La superación de los niveles y tantas cosas por descubrir te engancharán fácilmente. Trabajarás con disciplina y esfuerzo por conseguir un objetivo, mientras querrás más y no te sentirás conforme. Esa necesidad de “progreso” puede provocar trastornos como la ansiedad.

Riesgo de aislamiento social: al pasar más tiempo pegado al celular y obsesionado con atrapar pokémones, crearás una burbuja que –paradójicamente– te distanciará de las relaciones humanas. Pokémon Go puede robar espacios de tu tiempo libre y aislarte de tu familia y amigos y las actividades que disfrutabas antes de empezar a jugar.

Y lo peor

Es un potencial distractor: ser atropellado, asaltado, entrar a un campo minado, descubrir un cadáver, chocar un vehículo, caer en una alcantarilla son algunas situaciones que ha provocado el juego. En algunos lugares está prohibido, y en muchos otros ya existen advertencias. En Egipto, Pokémon Go fue prohibido y considerado “no islámico”. El líder Abbas Shuman lo comparó con el alcohol y dijo que los usuarios “parecen borrachos en las calles”. En Malasia también dijeron que es anti islámico por “la búsqueda de poder ilimitado”.

Por supuesto que caminar por la calle con los ojos sobre la pantalla es altamente peligroso, mucho más si eres un entrenador desesperado por un Charizard.


 

Anaís Madrid