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Viejos comemierda

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Por Francisco Ortiz / La Barra Espaciadora

Pepe y Manuel se encontraron, como todos los martes desde hacía ya treinta años, en el viejo y húmedo café que está a la vuelta del periódico. La jornada pintaba movida pues por la noche se jugaría el partido entre las selecciones de fútbol de Ecuador y Chile, por la clasificación al mundial de Brasil 2014.

-¡Más rara la semana pasada no, Manuelito!

-¿Por qué dices?

-¿Qués pues! ¿Ya no le lees más a tu diario?

-Ya vas a comenzar ¿no ves que hasta ahora recorto y mido las notas?

-¡Eres el mismo viejo comemierda de siempre! ¡Jajaja!

Los dos viejos periodistas, sentados frente a frente, sabían bien cómo dar un toque de ironía a la realidad. Pasaban por ignorantes a propósito, fingían estar del lado del tipo de a pie, del otro lado del periodismo, o, mejor dicho, vivían intensamente sus ratos libres fuera de la redacción como lo que eran: dos tipos de a pie. Gastaban bromas interminables para pasar la mañana y olvidarse de ser periodistas mientras repasaban los acontecimientos que estaban en boca de todos.

-¿Viste lo del nuevo código penal?

-Sí pues, Pepito, ¡increíble! ¡Ya se hubiera querido Febres-Cordero tener un código como este!

-Ya te vas a meter con el finado…

El finado!
El finado!

-Sí pues, ni en sus mejores tiempos el León logró hacer lo que el Rafa está haciendo. Por eso los socialcristianos, los ex y los ahora Madera de Guerrero no dicen ni miau.

-Bueno, solo el Nebot y el Rafa, cada 9 de octubre, se jalan de la lengua. No ves cómo ahora cada uno le festeja a Guayaquil a su modo…

Los herederos...
Los herederos…

-Oye, Manuelito, y con esta reelección del Nebot, ¿cuántas iría?

-Esta sería la cuarta…

-Chuta, si el Nebot lograra la quinta ya podría -luego de eso- hasta jubilarse con pensión municipal…

Las risas eran ruidosas y frecuentes y las tazas de la primera ronda aún sostenían el café humeante…

-Y ahora los de Alianza País ¿a quién mismo lanzarán a la alcaldía de Guayaquil? ¿A la Vivianita Bonilla o a la Marcelita Aguiñaga? -dijo Manuel, mientras se frotaba las manos, quién sabe si por el frío de esa mañana de martes, por las reumas o por lo viejo verde…

-¿A vos cuál te gusta?

-¡Ambas están buenas!

-¡No, pues, shunsho, para la alcaldía!

-¡Qué viejo más comemierda que eres! ¡Yo sé de qué me hablas! Bueno, a mí me gusta la Marcelita, aunque bien brava pasó toda la semana…

-¿Brava?

-Sí pues, con la otra guagua vicepresidenta que pasó de presidenta porque la otra dizque andaba en Ginebra…

-¿Borracha?

-¡No, bestia! Que andaba en Ginebra, Suiza, en no sé qué acto protocolar…

Las mimadas...
Las mimadas…

-¡Ah! ¿y con quién dices que andaba peleadota?

-Con la Rosanita Alvarado.

-¿De los Alvarado de la SECOM?

-¡Ves que eres un viejo bestia! ¿No lees los diarios? La Rosanita quedó encargada de la presidencia para llevar la sesión de la Asamblea y aprobar el nuevo código penal… Dicen que se han peleado por lo del aborto…

-¿Querían abortar el código?

-¡Qués pues! Mudo mismo has amanecido… ¿Cómo abortar el código? Lo que pasa es que la una quería que se despenalice el aborto en el nuevo código. La otra, la Marcelita, ha sido medio curuchupa y se metieron sus guaracazos en pleno.

-¿Se cayeron a quiños?

-No, no, a guaracazos verbales. Y tal fue la bronca entre los asambleístas que el mismísimo Rafael se metió. Les dijo traidores a algunitos de su bancada y les advirtió que si se despenaliza el aborto renuncia al cargo.

Pidieron la segunda ronda de cortados…

-Yo no estoy a favor del aborto -frunce el ceño Manuel.

-¿Desde cuándo te volviste curuchupa?

-¿Y vos, qué? ¿Muy moderno?

-No sé, el otro día conversé con mi nieta la Rocío y me habló como a guagua.

-No ves, te dije que ya estabas en la senectud. Ahora solo te falta que uses esos pañales Tena y eso sería con vos…

Los dos se echaron a reír de nuevo, pero esta vez sintieron que lo hacían como cuando se amanecían cerrando las secciones del diario y bromeaban para hacer menos pesado el tedio.

-De verdad, la guambra me habló de los derechos sexuales, de los derechos reproductivos de las mujeres y no sé qué más cosas. Pero lo que me dejó pensando fue cuando se puso ella de ejemplo. “¿Y si me violan y quedo embarazada, abuelito? ¿Usted quién piensa que debería decidir tener ese bebé? ¿Yo o el resto? Si decido abortar, con esta ley, me tocaría ir a un lugar clandestino y hacérmelo ahí. ¿Y si por mala suerte me lo hacen mal y muero? ¿O si alguien me denuncia y me meten presa por años? No, abuelito, nosotras deberíamos tener derecho a decidir”. Luego me dio un montón de cifras que en verdad yo no tenía ni idea…

Las guerreras...
Las guerreras…

-¿Y qué cifras te dio?

-¿Sabías que el Ecuador tiene el porcentaje más alto de embarazos adolescentes de la región? ¿Que en los últimos años el embarazo de guaguas de entre 10 y 14 años ha aumentado en un 75%?

-¡No puede ser tanto!

-Así ha sido. Incluso me contó, ella que anda metida en esas vainas, que ahora el Ministerio de Educación ha quitado para este año las dos horas de educación sexual a la semana que antes eran obligatorias y ahora dicen que todos los profesores deben hablar del tema de la sexualidad en sus clases.

-Ah… ¿daban clases de sexualidad en los colegios?

-Así ha sido, pero que ahora ya han quitado. ¿Te imaginas al profesor de matemáticas hablándoles de sexo a sus alumnas? ¿Qué les diría? “Cuando el seno y el coseno se unen, forman una tangente y luego de nueve meses los catetos se transforman en mamas” ¡Pobres guaguas!

-¿Y todo esto cuándo pasó?

-Entre el viernes, del partido entre Ecuador y Uruguay, y el domingo.

-¿En el feriado? ¿Trabajarían?

-¡Pero claro! Cuando se van a decidir temas calientes lo hacen en estas fechas. Como todos estamos despistados, dejamos de lado cualquier cosa por salir de paseo. ¿Pero, qué te sorprende? Estas estrategias son igualitas a las de la vieja escuela.

-Cierto es. Las mañoserías no han cambiado pero nadita, ahora hacen lo mismo pero corregido y aumentado…

Entre estas y las otras les cogió casi el mediodía. El mesero ya ni bola les paraba, sabía que jamás pasaban de dos cortados y unos sánduches calientes de queso, jamón y mantequilla.

-Ojalá hoy noche no nos goleen como el fin de semana- dijo Pepe, mientras sorbía el último conchito de café que le quedaba en la taza.

-Sí, ojalá clasifiquemos…

-Sería el colmo quedar fuera… Yo aún sigo con la pena del Chucho.

-Sí pues, cuando te visita la señora de la guadaña no hay quien te salve. Y vos deberías estar preparado que ya mismo te aparece…

-¡Viejo comemierda! Te apuesto a que a vos te visita primero. Con esa botica entera con que andas siempre en los bolsillos.

-Así ha de ser, pero lindo el gesto de los guambras de la selección con lo de la foto oficial que se tomaron con el retrato del Chucho… ¡casi lloro!

-Lo que te faltaba, a la vejez, maricueca.

-¡Viejo comemierda!

Los amigos del Chucho...
Los amigos del Chucho…

-Oye… y hablando de muertes, que ya le han ungido al Ochoa ese como Superintendente de la Información.

-Así dicen, menos mal que estamos jubilados. Ahora hasta tirarse un pedo dizque es linchamiento mediático. Y vos con lo pedorro que eres pasarías en la cárcel…

-Oye, ¿y leíste la carta que publicó el Hoy?

-No, ¿cuál?

-La que ha mandado la tuya, la Marcelita Aguiñaga, al José Hernández…

-¿Y por qué?

Por una crónica que escribió el Roberto Aguilar  sobre la bronca entre la Rosanita y la Marcelita. Él en su nota cuenta la discusión que hubo entre ellas por lo del aborto. Ya te conté. Aquí está la nota, ¡lee!

Lentamente, Pepe sacó sus lentes de lectura y abrió los ojos como sapo.

-¡Bestia, pero si le trata hasta de gil al Hernández y a la Anita Angulo le adjetiva de ornamental! ¡Qué pobreza, carajo! Ahora estas guambras ya porque están en el poder se tiran pedos con antenas, así como vos.

-Viejo comemierda. ¿Pero sí o no? ¡No hay derecho! Encima intenta dar cátedra sobre lo que es o no una crónica… Guambra majadera, debería alguien darle en el rabo.

-¡Yo me ofrezco! ¡Jajaja!

Las nalgadas...
Las nalgadas…

-A lo mejor hasta por eso esta semana el Tungurahua eructó, como dice el Alvarito. Le dio vinagreras al pobre volcán por tragarse todo esto.

-El único avinagrado aquí eres vos…

-Bueno, bueno, mayor, te dejo, la vieja me espera al almuerzo y en la noche vienen los guaguas a ver el fútbol en la casa. Si quieres ven y vemos el fútbol juntos.

-Dejá no más, no quiero ser testigo del infarto que te va a dar si clasificamos al mundial ¡Deje así! Prefiero el silencioso sonido de mi tele vieja, a tus cacareos futboleros.

-¡Viejo comemierda, ahí te ves!

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DISCURSOS PERDIDOS

… qué bonito!!!

… ¿y qué pasó?