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La propaganda que fracturó un siglo, y sus secuelas

La sala de cine Ochoymedio ofrece un ciclo de cine que aborda la incidencia del cine en las prácticas propagandísticas de gobiernos totalitarios y dictaduras criminales que marcaron la segunda mitad del siglo XX. Una serie de filmes clásicos y documentales ofrece la posibilidad de analizar cuánto de aquello pervive en las prácticas de gobiernos contemporáneos.

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Hitler's Hollywood (2017), del director alemán Ruediger Suchsland.

Por Gabriela Ruiz Agila

Del 24 al 28 de enero, la sala de cine Ochoymedio, en Quito, presenta el ciclo de cine ‘La Fractura del Siglo’. En su tercera edición, películas de Alemania, España, Rumania, Reino Unido y Estados Unidos, abordarán los alcances de la propaganda y la atrocidad del Holocausto nazi en la conciencia humana. Pero también propondrán discusiones sobre las secuelas en gobiernos totalitarios o disfrazados de democráticos, que hasta la actualidad reproducen prácticas propagandísticas basadas en las que emprendió la Alemania de Hitler.

La memoria es un campo de batalla sembrado por afirmación y negación. El Holocausto como parte de los horrores de la guerra y el dolor de la humanidad, motiva diversas miradas desde el cine. La ficción o el documental invitan al espectador a cuestionar las representaciones del pasado y sus formas presentes. ¿Qué mecanismos de propaganda nazi siguen vigentes? ¿Se ha naturalizado la violencia y la manipulación política?

Cada 27 de enero se celebra, a escala mundial, el Día Internacional de Conmemoración de Víctimas del Holocausto. Hay quienes aún hoy niegan que el Holocausto sucedió. Y para combatir el extremismo de derecha y el antisemitismo, gobiernos como el de Alemania motivan la visita de estudiantes a los antiguos campos de concentración, convertidos en monumentos de horror.

Es un desafío seleccionar piezas de uno de los acontecimientos históricos más representados en el cine, así como de sus protagonistas. El cine nazi alcanzó una producción de alrededor de 1.300 películas que se realizaron durante el régimen de Adolf Hitler (1933-1935). En palabras de Daniel Nehm, programador de ‘La Fractura del Siglo’, para los nazis, “el cine era uno de los principales instrumentos de propaganda, una herramienta clave para la preparación y legitimación del genocidio, la exterminación de los judíos”. ¿Cuántos gobiernos en el mundo han tomado esta experiencia para hacer uso de la industria cinematográfica y ponerla al servicio de la propaganda política? La Fractura del siglo es la oportunidad para indagar en nuevas formas de seducción por parte del poder para persuadir, engañar o someter a los pueblos.

Películas

La muestra arranca con el documental El Triunfo de la Voluntad (1935), de la cineasta Leni Riefenstahl, que exalta las prácticas y símbolos del nazismo, en especial, del carácter de su líder máximo en el congreso del partido. Hitler se pronunciaba así: “Ante Dios y el mundo, el más fuerte tiene el derecho de hacer prevalecer su voluntad”. En el mismo esfuerzo épico se encuentra El Nacimiento de una nación (1915), de D.W. Griffith, clásico del cine mudo que narra de forma patriótica el mito de Estados Unidos como pueblo escogido para promover orden y progreso. Esto incluye la guerra civil, el asesinato de Lincoln y la glorificación del Ku Klux Klan.

A Film Unfinished (2010), documental de la directora israelí Yael Hersonski.

En cuanto al manejo de archivo cinematográfico se destacan las piezas: Respite, A Film Unfinished, y Night Will Fall. Respite (2007), de Harun Farocki, recupera películas filmadas en Westerbork, un campo de refugiados holandés establecido en 1939 para judíos que huyen de Alemania, y los intercala con otras que evocan las del crematorio en Birkenau, de altas chimeneas, clínicas dentales, laboratorios experimentales y fosas de cadáveres.  A Film Unfinished (2010), documental de la directora israelí Yael Hersonski, reúne imágenes de dos cintas encontradas después de la II Guerra Mundial en el archivo cinematográfico alemán. Se rodaron en el Gueto de Varsovia, en el inicio de las deportaciones al campo de exterminio de Treblinka.  También se proyecta Night Will Fall (2014), de André Signer, quien retoma el documental rodado en 1945 por el director Alfred Hitchcock y Sidney Bernstein sobre los campos de concentración nazis liberados por las fuerzas aliadas.

El uso de recursos como la música, la danza o la poesía se notan con mayor fuerza en las películas La niña de tus ojos (1998), de Fernando Trueba; Yehudit (2015), de Daniel Geron, y The Dead Nation (2017), de Radu June. En la primera, desde el espacio de los artistas, nace la lectura de las guerras en España y Alemania; en la segunda, la sensibilidad de una bailarina judía resiste en Auschwitz; y en la tercera, una voz en off que da lectura a extractos del diario de un médico y poeta judío, reafirman la necesidad de cuestionar la legitimidad de las acciones bélicas desde los otros.

En una clara posición que permite cuestionar el lugar del director de cine, de quien confecciona el paisaje cinematográfico y la arquitectura de diálogos, música y marcos, se encuentran las películas: El Hombre de la Cámara (1929), del director Dziga Vertov, quien cuestiona al ojo fílmico, al ojo mecánico, mientras describe el transcurso de un día en una ciudad rusa en la plenitud del Estado socialista. Hitler’s Hollywood (2017), del director alemán Ruediger Suchsland, muestra el afán del nazismo por emular la fábrica de sueños estadounidense. Las representaciones del enemigo y los valores nacionalsocialistas se construyen como una aspiración del sueño del superhombre alemán. The Propaganda Game (2015), de Álvaro Longoria, analiza la estrategia de propaganda de Corea del Norte como las noticias falsas, medias verdades y polémicas surrealistas. Este conjunto de películas da gran protagonismo al espectador.

Otras películas que se exhibirán son Alone in Berlin (2016), de Vincent Pérez; Un día muy particular (1977), de Ettore Scola; The last Flight of Petr Ginz (2012), de los directores Sandra Dickson, Churchill Roberts; En busca de la Memoria (2008), de Petra Seeger; Café Müller (1978), de Pina Bausch; Out of Focus (2017), de Tomer Heymann.

El triunfo de la voluntad (1935), de la cineasta Leni Riefenstahl.

Datos destacados

Entrada general: $4
Pasaporte (acceso a todas las funciones): $15
Producción y Programación: OchoyMedio

Algunas proyecciones abrirán además un cine foro donde participan Alex Schlenker y Christian Leon.

Para mayores informes consulta la cartelera en https://www.facebook.com/OchoymedioEcuador/