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Jenny Villafuerte y la virtud de embellecer lo dañino

Jenny Villafuerte es de aquí y es de allá. Su nuevo álbum, Dañino, recoge temas que hablan de su capacidad de renacer y de su exploración constante en el trabajo de hacer música. Jenny Villafuerte ya es parte del proyecto que Epicentro Arte en vivo lleva adelante y esto es solo una muestra de lo que ella ofrece con su música.

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Foto: Epicentro, Arte en vivo

Por Lorena Serrano | @lolo2893

“Cada canción encierra una historia y conforme pasan los años se siente diferente. Es un nuevo comienzo.”
Jenny Villafuerte

Respira, sonríe, prepara sus pulmones para desatar su grito de guerra –dame paz, dame paz–, crece con cada nota y finalmente, con una última bocanada de aire vuelve a implorar un poco más de paz.

 

Con sonrisa tímida pero de mirada penetrante, Jenny se sienta en el sillón de La Casa Nosstra. Su respiración continúa agitada pero ese vértigo es el que empuja nbuestra conversación. –Hace rato que quería regresar a Quito –nos cuenta, como soltando el aliento. Ella vivió en la capital ecuatoriana durante más de 8 años, mientras estudiaba música, pero fue en Guayaquil donde todo empezó.

Desde los 7 años, de forma casi natural, Jenny componía. Creció escuchando música nacional, esa lírica puñalera fue su fuente de inspiración, su influencia principal.

Aún tímida, Jenny Villafuerte está dispuesta a desnudar sus historias en cada canción. Llega el silencio, luego la confesión.

La canción Dame paz es su grito de guerra. Hace años, mientras residía en Quito, su abuela, su “persona favorita” falleció. Desesperada y desconsolada tomó el primer avión a Guayaquil “pero fue llegar y encontrar su cuerpo frío, desvanecido” lo que le llevó a escribir el tema. El hecho de estar separada de su familia, de callar ciertas historias por la distancia, hizo que reflexionara.

Este grito es para ella misma. Es un reflejo de lo que quiso decir y que quedó relegado en el trajín de su cotidianidad.

Pocos meses atrás perdió a su cuñado, otra herida que hace de esta canción su bandera y el emblema del disco, pues él fue quien lo diseñó.

Jenny Villafuerte: “Me encanta la idea de poder llevar Dañino a todos lados”.

Es irónico, de alguna manera: con más de 15 años en la escena musical de Guayaquil su nombre aún no es muy conocido en la capital. En la Casa Nosstra, como parte de Epicentro, arte en vivo, su presentación marca una nueva oportunidad.

A la espera de componer su segundo álbum, Jenny define su proceso creativo como “algo muy complejo”. En mayo de 2016 se realizó el lanzamiento de Dañino, un trabajo que encierra historias de sus primeros acercamientos a la composición musical. Su lanzamiento representó la consolidación de esta artista.

Ahora, a sus 35 años, esta compositora reparte su tiempo entre la música y la docencia. Es maestra de música en la Universidad de las Artes. Por eso siente la necesidad de experimentar nuevas líricas y nuevas combinaciones sonoras. “Tengo una nueva ola de creatividad que invade mi cabeza”, dice. La vida da golpes y entonces Jenny halla el momento de darles luz.