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El bigote de Cavill

La liga de la justicia puede ser un síntoma del fracaso del tamaño de un bigote. Marco Pareja vuelve a hablarnos de cine y arremete contra la última ola de desaciertos de DC Comics.

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Por Marco Pareja / @marcoalejop

Tantas veces inclinado sobre nuestras cabezas, en el gran plano,
¿qué pueden habernos dicho sus ojos que sus bigotes no nos hayan dicho ya?
Variaciones sobre el bigote, de Menjou-Luis Buñuel

No es exactamente sobre el bigote de Henry Cavill –actor que interpreta a Superman en la última película de Warner Bros. y DC, La liga de la Justicia– que trata este escrito. Ciertamente el joven actor dejó crecer su bigote para encarnar a un personaje en la próxima Misión Imposible, pero en este caso es la ausencia de este mismo bigote en su personaje de Superman lo que interesa.

Es conocido el fracaso rotundo que han tenido en años recientes las películas de DC, Superman, Batman vs Superman y Suicide Squad. El único filme que se salvó y logró el éxito, gracias a una buena historia y a una impecable dirección de Patty Jenkins, fue La Mujer Maravilla (2016). Los problemas han sido numerosos, desde el corto tiempo para producir las películas, en una clara competencia con Marvel, hasta decisiones erradas en cuanto al casting; Ben Affleck como Batman, en una interpretación patética de Bruce Wayne y sobre todo la decisión de que Zack Snyder sea quien tome la batuta de semejante empresa que hasta hoy no ha llegado a buen puerto, han hecho que el universo cinematográfico de DC, a diferencia  de Marvel, sea una tragedia.

Por supuesto, La liga de la justicia no podía quedarse atrás. Cometí el error, guiado por el cariño infantil hacia Flash y Batman de entrar a una sala de cine y pagar por ver semejante fracaso. Es tan pobre el argumento que a través de un diálogo entre Bruce Wayne y Diana (Mujer Maravilla) que caminan relajados por un parque, pensando en cómo dar solución a una posible destrucción del planeta, se explica toda la película. El resto son escenas de acción de Batman, La Mujer Maravilla, Flash, Cyborg –cuya historia resultó ser la más coherente–, Aquaman y Superman luchando contra un alienígena para evitar que tres cajas, que juntas forman el poder absoluto del mal (algo así como los anillos de El señor de los anillos, pero mal hecho) caigan en sus manos y destruyan al planeta. Lo peor de todo es que esta trama burda corresponde a la película acomodada con reescritura de guion y escenas nuevas. No quiero ni imaginar cómo era la primera versión de este filme.

El rodaje tuvo lugar entre abril y octubre del 2016. En las proyecciones de prueba el resultado fue terrible. Zack Snyder tuvo que abandonar el proyecto por un tema personal y en su ausencia, Joss Whedon, director de Avengers (2012), grabó escenas adicionales para parchar la cinta y otorgarle coherencia. Como todo lo parchado en la vida, se nota; La liga de la justicia evidencia problemas enormes en su estructura narrativa. Los saltos entre las escenas que dirigió Whedon y Snyder son notorios. Las del primero son muy semejantes a las escenas de Avengers, con diálogos jocosos y chistes a ratos forzados, las del segundo son solamente secuencias espectaculares de acción, efectistas, que no empujan la historia. Es difícil creer que un filme que costó 300 millones de dólares se permita ser tan malo.

Lo curioso y anecdótico de este asunto es que para rodar las escenas adicionales debían, obviamente, contar con Henry Cavill para el personaje de Superman. El actor se encontraba rodando Misión Imposible VI y no pudo afeitarse el mostacho para las retomas de La liga de la justicia. Solución: borrar el bigote de Cavill en postproducción para todas sus escenas. Resultado: desastre, la boca generada en computadora de Superman se roba el show, el labio superior se ve falso y su expresión, comparada con las escenas reales, es muy diferente. Lo que parecía en un momento una solución perfecta para los estudios ha sido motivo de burla en redes sociales, y no es para menos.

Las películas son obras llenas de errores, hay miles de videos en Youtube donde explican cómo y dónde están estos errores en varios filmes. Muchos espectadores de buen ojo y detallistas pueden encontrar fallas en la continuidad o saltos extraños de un plano a otro. Esto es algo que pasa en los rodajes por más perfección que se busque. Es parte del oficio. Pero en el caso específico de La liga de la justicia, el no-bigote de Cavill simboliza el fracaso de una industria desesperada y recicladora, creadora de universos enormes dentro de los cuales hacen con los relatos lo que les place para vender las aburridas historias de superhéroes una y otra vez. Lo único que cambia es la envoltura.

Ezra Miller en el papel de Flash podría ser lo rescatable de esta película, aunque parece una copia del nuevo Spiderman, de Marvel. También la música de Danny Elfman, que con el uso de ciertos acordes del tema musical del Batman de Tim Burton, nos devuelve a ese glorioso pasado de este superhéroe y de DC comics. El balance entre industria y arte está ausente en esta película. Es solamente industria y de la mala. La liga de la justicia es una burla, al igual que la imagen en nuestra cabeza de un Superman con bigote.

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