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Aquarius y los vinilos de Clara

Aquarius es un recorrido por un abanico de emociones inmenso: alegría, tristeza, nostalgia y hasta miedo. Sí, es también un filme de misterio y de un horror muy particular. Su director manipula al espectador valiéndose del lenguaje cinematográfico de varios géneros, creando un terreno poco estable e indefinido.

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Por Marco Pareja / @marcoalejop

Hey listen here
Now your mortgages and homes
I’ve got stiffness in my bones
Ain’t no beauty queens in this locality
I tell you
Queen-Fat Bottomed Girls

Clara tiene 65 años, ama la música y prefiere escucharla en vinilos antes que reproducir archivos MP3 desde una memoria flash. Entre su enorme colección de discos está el Double Fantasy, de John Lennon. El disco de John Lennon que aparece en la película es mío y la historia que cuenta Clara me ocurrió a mí. Compré ese disco de segunda mano en Los Ángeles y dentro vino un recorte de un artículo en el que John Lennon hablaba de sus planes para el futuro tres semanas antes de ser asesinado”, dice el director Kleber Mendonça Filho, en una entrevista durante el festival de cine de Lima. Para Clara, este objeto cobra un inmenso valor, es único. Ella reflexiona sobre la increíble casualidad que significa tener ese disco con el artículo dentro. Nunca sucedería algo así con la música digital que es de fácil acceso en cualquier momento y lugar.

Clara tiene un hermoso cabello negro, largo, es evidente el regodeo del personaje con su cabello en varias escenas. Esto contrasta con el corto y rojizo cabello que tuvo Clara en su juventud, con ella empieza la película. Risueña introduce un cassette en el radio del auto en el que está con sus amigos, y comienza a sonar Another one bites the dust, de Queen. Beben cerveza y disfrutan de la canción. “…soy fan de Queen. Crecí en Inglaterra y me recuerda mucho mi estancia en Inglaterra. Queen es clásico, anárquico y muy fuerte a la vez en el sonido”, cuenta su director.

Esta mujer de personalidad arrolladora, interpretada por Sonia Braga, es la protagonista del filme Aquarius, que la distribuidora Trópico Cine acaba de estrenar en Ecuador. Es de esas películas que yo llamo “perfectas”; son buenas y ya está, no hay que darle tanta vuelta, no hay espacio para la subjetividad. Uno se mete en la historia, la disfruta y se olvida de que está en la sala de cine.

Aquarius es un recorrido por un abanico de emociones inmenso: alegría, tristeza, nostalgia y hasta miedo. Sí, es también un filme de misterio y de un horror muy particular. Su director manipula al espectador valiéndose del lenguaje cinematográfico de varios géneros, creando un terreno poco estable e indefinido.

El horror de Aquarius es más psicológico y menos explícito. Me recordó a películas como Melancolía de Lars Von Trier, Elle de Paul Verhoeven, (director a quien Kleber Mendonça admira) y sobre todo a Repulsión, de Roman Polanski; esta última por la carga de sensualidad-sexualidad en el relato y en la protagonista. Un rasgo en común de estas películas es la incomodidad física constante que provocan en el espectador, generada por el desconocimiento de la amenaza real, su manifestación corpórea y el alcance de su verdadero poder. ¿Hay una confabulación general en contra de la protagonista? Algo anda muy mal.

Cabe mencionar que en el 2004 Kleber Mendonça Filho estrenó un cortometraje llamado Vinil Verde, en este trabajo es manifiesta la experiencia previa del director con relatos más oscuros y ‘retorcidos’. Muchos de los encuadres, del lenguaje y puesta en escena de Aquarius están presentes también en Vinil Verde, con la misma precisión y cuidado. Una oscuridad inocente reviste a estos dos relatos.

Y hablando de vinilos… seguramente aquel pequeño vinilo verde debe estar en alguno de los estantes de Clara, esperando ser encontrado.

Es de noche, hay una fiesta en el piso inmediato superior, Clara no quiere escuchar esa música, ni las voces, ni la fiesta. Está cansada y han invadido su tranquilidad y privacidad. Se toma unas copas de vino y de su anaquel agarra el disco Jazz, de Queen, lo pone sobre el tocadiscos y comienza a sonar Fat Bottomed Girls. ¿Sonia Braga es una fat bottomed girl o lo fue? Sube el volumen al máximo y se entrega al frenesí del vino y a la música… Esta es solo una deliciosa escena de las tantas que suceden en el Aquarius.