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¿Qué está leyendo Julián Herbert?

La lectura es un viaje a lo desconocido, a un mundo paralelo, a la ficción, o no. #Palimpsesto no es más que un intento por acercarse a los pilares de este éxodo. Una tentativa por seguir las huellas que van dejando en el desierto los escritores cuando vuelven a su etapa primaria: la de lectores. Ya lo dijo el viejo sabio de Borges: "Que otros se jacten de las páginas que han escrito; a mí me enorgullecen las que he leído".

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Imagen tomada de http://www.losinrocks.com/

#Palimpsesto

Por Eddy Paucar

Julián Herbert (México, 1971) ha incursionado en los géneros de poesía, novela, cuento y ensayo. Entre sus libros más destacados se encuentra Canción de tumba (Premio Elena Poniatowska y Jáen), La casa del dolor ajeno, Cocaína (manual de usuario), y Un mundo infiel. Además ha participado en los grupos musicales Los tigres de Borges y Madrastras.

¿Qué libro te hizo querer ser escritor?

La isla del tesoro, de Robert Louis Stevenson.

¿Cuál ha sido el último que te ha gustado?

La poesía reunida de Francis Picabia, publicada por Alias en una hermosa cajita de tres tomos.

¿Cuál no pudiste terminar de leer?

Todos los de Haruki Murakami.

¿Qué libro te habría gustado escribir?

No sé. Me habría gustado escribir un cuento: “Colinas como elefantes blancos”, de Ernest Hemingway.

¿Quién es tu novelista favorito de todos los tiempos

Probablemente Stendhal, pero luego cambio de opinión según el día de la semana. Debe estar entre el autor de Rojo y negro, el primer Vargas Llosa, Cervantes y James Joyce.

¿Cuál es el libro que más has releído?

La isla del tesoro y La tierra baldía, de Eliot. Los leo una vez al año. También Siete noches, de Borges, y el Quijote.

¿Cuál es el libro clásico que siempre has dejado pendiente?

Casi todo En busca del tiempo perdido, medio Dostoievsky y casi todo Tolstoi. No me gustan los rusos, o más bien me gustan Chéjov y Bulgákov; no los tiranetas cristianos.

¿Lees en papel o en soporte mecánico?

En los dos, no tengo problema con eso. Leo a todas horas y varios libros a la vez, así que me da igual el soporte.

¿Qué libros crees que están sobrevalorados?

Uff… todos los que conozco de Murakami, toda la poesía francesa de la segunda mitad del siglo XX salvo Bonnefoy y Jacques Dupin, varios de Roberto Bolaño, Milan Kundera y Carlos Fuentes, las últimas novelas de Mario Vargas Llosa (a partir de Elogio de la madrastra, porque antes de esa era un absoluto genio) y cualquiera de Antonio Skármeta que no sea Soñé que la nieve ardía.

¿Qué libros están devaluados?

Varios de Osvaldo Soriano. No habrá más penas ni olvido, Cuarteles de invierno, Una sombra ya pronto serás. Los cuentos de Jesús Gardea, especialmente esa obra maestra titulada Trinitario. La poesía de Eusebio Ruvalcaba. Se está haciendo tarde (final en laguna), de José Agustín, que me parece una de las novelas mayores de la literatura mexicana. Los poemas de Margarito Ledesma.

¿Qué libros nos sorprendería encontrar en tu biblioteca?

A calzón quitado, de Irma Serrano. Lo negro del “Negro” Durazo, de José González González. Mathema, de Fausto Ongay. Un carcaj lleno de flechas, de Jeffrey Archer. Todos estos me parecen maravillosos. O cualquiera de Mario Benedetti, pero esto último sería porque no he tenido la oportunidad de tirarlo a la basura.

¿Cuál es tu novela mexicana favorita?

Pedro Páramo. Perdón por ser tan previsible.

Si te fueras de juerga, ¿a qué escritores llevarías contigo?

A Hemingway; es uno de los pocos que me aguantaría el paso. Y quizás a mi maestro Rafael Ramírez Heredia y a mi carnal Eusebio Ruvalcaba, por la misma razón. A menos de que hablemos de mezcal oaxaqueño, porque ahí uno de mis sueños imposibles siempre fue darme un tiro hasta el amanecer con Malcolm Lowry. Aquí tengo que aclarar que, como escritor, soy cualquier hijo de vecino. En cambio como bebedor soy un hombre respetable.

¿Quién quisieras que escribiera la historia de tu vida?

Plutarco, claro.

¿Qué libro estás leyendo ahora?

Siempre son varios a la vez. Mi novia me prestó anoche A la mesa con Rubén Darío, una crónica/recetario/antología, de Sergio Ramírez. Traigo Imposible salir de la tierra, de la extraordinaria cuentista chilena Alejandra Costamagna, una de mis autoras favoritas. Y a diario intento leer en portugués dos o tres pasajes de Toda poesía, de Paulo Leminski, en la edición de Companhia Das Letras.

¿Por qué es importante la lectura en un escritor?

No lo sé. Yo no me veo a mí mismo como un escritor sino como un lector impuro: alguien que practica la escritura por envidia. Estoy casi seguro de que podría sobrevivir sin escribir. Sin leer, en cambio, no.


Eddy Paucar es Máster en Creación Literaria por la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona. Ha publicado el libro de cuentos Malas compañías y otros caballos de Troya (Paracaídas Editores. Lima, 2012 – Premio Nacional de Literatura Joaquín Gallegos Lara). Sus relatos figuran en antologías de diversos países y ha participado en certámenes literarios dentro y fuera de Ecuador.