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Alegoría sexual de izquierdas y derechas

En clave de sátira, Luis Quiroz exhibe los estereotipos construidos alrededor de dos presuntos grupos sociales dominantes: conservadores y liberales, militantes de izquierdas o consumistas de derechas. ¿Es que acaso el consenso solo es posible en la cama?

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Imagen tomada del sitio diegocarcedo.blogspot.com

Por Luis Quiroz / @luisnapoquiroz

El hombre de izquierda tiene sexo consensuado con compañeras militantes, activistas, quienes por su formación académica y/o feminista se saben dueñas de su cuerpo y de sus decisiones, mujeres que son libres de decir no o .

Las mujeres de izquierda tienen sexo consensuado con compañeros militantes, activistas, quienes por su formación académica son libres.

Las parejas de izquierda disfrutan de sus orgasmos y conocen el Kama-sutra, el yoga, el sexo acrobático, tántrico y espiritual. Su condición física se los permite, pues, además, una buena parte de ellos –y ellas– son ciclistas urbanas –y urbanos– por convicción o porque, en algún momento de sus vidas que recuerdan a menudo en las reuniones sociales, han corrido mucho y velozmente, perseguidos por los ‘chapas’.

Las parejas de izquierda viven en unión libre e incluso se casan con rituales extraños, y cuando tienen hijos buscan educación alternativa para ellos, para que aprendan que hay más valores que el dinero: ese demonio que solo es capaz de convertir los sentimientos en regalos. Muchas veces se separan y forman nuevas parejas y nuevas parejas y nuevas parejas y con el paso de los años todos ellos descubren que son una gran familia.

El hombre de derecha no tiene sexo antes del matrimonio “porque es pecado”. Después del matrimonio tiene sexo con prostitutas porque aprendió muy bien el valor del dinero y porque descubrió que se puede comprar todo, amor, inclusive. Suele jactarse de eso cuando departe con sus amigos. También tiene sexo con su esposa, pero con ella no practica el Kama-sutra. Eso es para putas y ella es una dama.

La esposa de derecha quiere saber qué es un orgasmo y –como ella también aprendió muy bien los valores del dinero y la discreción– contrata los servicios sexuales de un experto en el Kama-sutra, servicios que paga con el dinero de su esposo, en efectivo y sin factura.

La pareja de derecha educa a sus hijos en colegios de clase, para que se codeen con los de su clase y encuentren una dama o un caballero –siempre con la condición de que el potencial consorte sea del sexo opuesto al del adulto que se inicia– de su clase y celebre con los amigos de su clase toda clase de cosas que pueda pagar con el dinero del que gozan los de esa clase.

La pareja de derecha no se divorcia sino hasta después de que uno de ellos hereda, para que así el negocio nupcial tenga réditos.

Postdata: Esta es una fábula, por lo tanto no describe cosas reales. Si encuentra coincidencias o similitudes con algún episodio propio o cercano a su entorno, quédese en calma, pues con toda seguridad eso será solo producto de su imaginación.