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Cuerpos de gran poder

César Acuña Luzuriaga recorrió la ruta de la procesión Jesús del Gran Poder, el pasado viernes 25 de marzo, y captó estas escenas. Rostros, ojos, manos, pies, espaldas...

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La procesión del Jesús del Gran Poder, en la Semana Mayor o Semana Santa, es un acontecimiento tradicional en Quito y se ha convertido también en una atracción turística. Foto: César Acuña Luzuriaga.

La procesión presidida por la imagen del Jesús del Gran Poder es uno de los símbolos más importantes del calendario litúrgico en Quito, una ciudad de larga tradición católica. Pero esta imagen recién fue tomada en cuenta desde 1961, luego de que el pueblo católico recuperara una tradición religiosa que fue varias veces impedida o limitada por medidas herederas de la Revolución Liberal.

Las primeras procesiones de la llamada Semana Mayor, y la del Viernes Santo, en particular, se remontan a finales del siglo XVI, cuando la fe religiosa colonial era algo así como la carta magna de una sociedad construida sobre el temor impuesto por la Iglesia Católica y sus emisarios. Sin embargo, este acto se ha transformado en muchos aspectos. Por ejemplo, los personajes que hoy son más visibles no son todos los que desfilaban hace cuatro siglos. Antes, desde el Domingo de Ramos llegaban a Quito los penitentes, provenientes de varios puntos de la serranía, y se unían a los cucuruchos, vestidos con su típico traje de color púrpura, los soldados romanos, las verónicas y los penitentes lugareños. Hoy, los cucuruchos, las verónicas y los cristos son los más llamativos de este ritual que tiene también mucho de espectáculo para grandes masas. Se calcula que esta vez, más de 50 000 asistentes colmaron las calles del Centro Histórico de Quito para presenciar la procesión.

Con el paso de los años, y sobre todo desde los años noventa, esta manifestación se ha convertido en uno de los más grandes atractivos turísticos de Quito. El Concejo Metropolitano de Quito declaró a este acto religioso Patrimonio Intangible de la ciudad, en el 2015, y entre los fieles católicos cada vez es más notoria la presencia de turistas. El turismo religioso, de hecho, es uno de los rubros que más se promocionan hacia el visitante extranjero por parte del Municipio capitalino y las agencias de turismo privadas.

César Acuña Luzuriaga recorrió la ruta de la procesión Jesús del Gran Poder, el pasado viernes 25 de marzo, y captó estas escenas. Rostros, ojos, manos, pies, espaldas… Aunque suele hacer el recorrido cada año para capturar imágenes con su cámara, esta vez él prefirió atrapar fragmentos de los cuerpos que soportaron, sostienen o sostendrán alguna carga, física o no, con el poder de lo humano, con el poder de lo mortal. ¿La memoria? ¿La culpa? “Son nuestras cruces –dice él–, nuestros pesos que de alguna manera se alivian ese día. Después de ese día algo se ha movido en mi vida –reconoce César, empeñado en recuperar con la lente de su cámara el sentido de introspección que algunos de los presentes muestran con sus cuerpos sacrificados y expuestos–. No tengo la valentía o la hipocresía de hacerlo yo, pero ellos lo hacen por mí, por ellos, por todos”.