Compartir

Fotos y Texto: Jota J. Reyes

En la memoria familiar, los espacios fotografiados son limitados. Explorar territorios privados a través de la fotografía puede resultar un ejercicio mágico.

El cuerpo y su relación directa con la ducha construye actos performáticos a la espera de ser representados, si del registro y de la memoria se trata. Hay escenas que no deberían quedar fuera de la historia familiar o individual, así como los escenarios que en sus limitaciones espaciales son parte de las representaciones más íntimas. La cotidianidad se compone de un sinfín de acciones corporales que pasan inadvertidas. En contraparte, la pose que ha sido pulida a lo largo de la vida tiene la cualidad de hacernos creer que somos lo que nos muestra el espejo. Rescatarnos de las profundidades de los reflejos para disparar contra el agua –en caída vertical y en su lucha con la piel– es el objetivo de esta primitiva mirada.


Juan J. Reyes es fotógrafo independiente. Trabaja en propuestas fotodocumentales y experimentales referentes a imagen y fotografía. Cursó la Maestría en Estudios de la Cultura en la Universidad Andina Simón Bolivar, con mención en Estudios y Artes Visuales.