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Texto y Fotos: Álvaro Minguito /@AlvaroMin 

Con este grito se inauguraba el pasado 6 de julio, en Hamburgo, la convocatoria contra la cumbre del G20, que ese día arrancaba en la ciudad alemana. El eje sobre el que trataba la cumbre este año fue el cambio climático y la necesidad, en opinión de Europa, de mantenerse unida frente al abandono del acuerdo de París por parte del presidente estadounidense, Donald Trump. Un renovado movimiento antiglobalización trataba así de plantar cara a la reunión anual de los jefes de estado del grupo de los 20 países más industrializados y emergentes, autodenominado como G20.

La reunión este año era en Hamburgo, en el popular barrio de Sant Pauli. Un claro paralelismo con Génova y su contracumbre en 2001 hacían presagiar lo peor en cuanto a la represión policial. Más de 20 000 policías alemanes fueron llamados a la cita. Cañones de agua, antidisturbios, helicópteros impidieron el normal desarrollo de la manifestación, que apenas pudo avanzar 200 metros antes de que fuera atacada por la policía. Se produjeron escenas de pánico y muchos heridos y afectados por el gas entre los manifestantes y los propios policías. Durante los días que ha durado la cumbre, el objetivo de entorpecer su funcionamiento por parte de la convocatoria antiglobalización fue un éxito.

A pesar de las imágenes de algunos coches calcinados y algunos disturbios que se desarrollaron durante la noche del viernes, y que los medios de comunicación se encargaron de repetir hasta la saciedad, la protesta culminó con una gran manifestación a la que acudieron más 70 000 personas el sábado 8 de julio.


Álvaro Minguito es coordinador de fotografía de EL Salto. Pueden ver su trabajo en www.alvarominguito.net