GRIS es un EP conceptual de cuatro movimientos en el que SPATO articula una narrativa sobre el amor y la pérdida desde una experiencia personal. El proyecto combina una estructura emocional progresiva con una propuesta sonora que integra distintos géneros y una producción desarrollada entre Quito y Nueva York.
Por Ángela Lascano D. / @AngelaILD
Para SPATO, la música nunca fue un camino hacia la fama. Fue, desde el inicio, una forma de refugio y de supervivencia. Crecer en Cuenca, en un contexto atravesado por la precariedad y la violencia intrafamiliar –“un clásico de Latinoamérica”, señala– marcó sus primeros años, hasta que, en un momento específico, escuchó música a través de un walkman que compartían entre hermanos. El primer tema que recuerda es Black or White, de Michael Jackson. A partir de esa experiencia, la música comenzó a ocupar un lugar constante en su vida, asociado a la compañía, al lenguaje y a la pertenencia.
Fuera del escenario, SPATO se define como una persona introvertida. El aprendizaje de la guitarra funcionó como una herramienta de vínculo social. A través de la música, estableció relaciones, participó en espacios colectivos y encontró una forma de expresar contenidos que no siempre lograba comunicar de manera verbal. “La música es la única forma en la que yo vivo completo”, dice.
Su infancia y adolescencia estuvieron atravesadas por géneros como el bolero, el vals y el pasillo, junto con influencias del blues, el rock y el soul. En su proceso creativo, SPATO identifica puntos de contacto entre la tradición musical latinoamericana y el blues afroamericano, particularmente en el uso de la protesta y el relato del dolor. Esta lectura ha influido en su decisión de no adscribirse a un solo género musical y en prácticas como la reinterpretación de canciones tradicionales: quizá reinterpretar Collar de lágrimas en clave de blues sea la forma más honesta de aceptar que a veces no hay límites para crear.

GRIS: cuando el amor y el duelo se vuelven relato
Ese recorrido personal se articula en GRIS, un EP conceptual compuesto por cuatro movimientos. La obra aborda el amor y el duelo como experiencias compartidas, aunque su origen se encuentra en una pérdida específica: la muerte de Luna, su perrita. El relato no se presenta de manera literal, sino que propone una historia en la que puede reconocerse cualquiera que haya amado y perdido. El título del EP remite, según el artista, a la idea de que la vida no se organiza en términos absolutos, sino en una escala intermedia.
El primer movimiento, Te amo más y más, funciona como punto de inicio del EP. La canción se centra en las sensaciones asociadas al primer encuentro con la persona amada. “Cuando todo fluye y sientes que en cada lugar florece un beso”, comenta SPATO. En términos musicales, el tema integra elementos de indie pop, neo-soul, funk y R&B, con presencia de guitarras limpias, baterías de pulso hip-hop y coros gospel.
En el plano visual, el videoclip utiliza colores saturados y una serie de metáforas asociadas a la percepción. SPATO explica que el amor aparece representado como un cambio de perspectiva, donde una misma escena puede leerse de formas distintas. Inspirado en la estética de Wes Anderson, el video trabaja con encuadres simétricos, una paleta rosada y sepia y una dirección de arte cuidadosamente planificada.
En el aspecto técnico, la mezcla del tema se realizó en Blowjob Session, en Quito, mientras que el proceso de masterización se llevó a cabo en Engine Room Audio, en Nueva York, bajo la ingeniería de Nacor Zuluaga. El trabajo responde a la búsqueda de un estándar de producción acorde a circuitos internacionales.

Los cuatro movimientos de GRIS
GRIS está concebido como una obra en cuatro movimientos que recorren distintas etapas del amor y la pérdida. Por ahora, solo el primer movimiento está disponible, pero el EP propone un recorrido emocional progresivo que se desarrolla en los siguientes temas:
El segundo movimiento se centra en una exploración del amor una vez superada la primera impresión. En esta etapa, SPATO se pregunta por el amor más allá de su definición romántica convencional y reflexiona sobre los vínculos desde una lógica de mayor conciencia emocional. “En el segundo movimiento es un amor más profundo; cuando ya pasó la primera impresión y decides amar con lo racional y con el corazón”, explica el artista.
El tercer movimiento introduce el quiebre. La narrativa se desplaza hacia la experiencia de la pérdida y el impacto emocional que esta genera. Musicalmente, el tema incorpora influencias del hip hop y el rap narrativo, acompañando una letra atravesada por el cuestionamiento y la queja. En este punto aparecen preguntas dirigidas a la vida, a las creencias y a los sentidos previamente construidos, mientras la frase “te necesito a mi lado” se repite como eje de la canción.
El cuarto y último movimiento, titulado Volverte a ver, aborda la etapa posterior al quiebre. Aquí, el relato se sitúa en el proceso de negociación con la pérdida y en la búsqueda de un cierre. “En la parte auditiva y compositiva intento negociar la pérdida, luego de todo el dolor y la introspección”, señala SPATO. El movimiento final se articula desde la despedida y la memoria del vínculo, sin eliminar la tristeza asociada a la experiencia.


