El XI Festival Internacional de Cine Ambiental ECOador se inauguró con el documental Yanuni

Con más de 100 películas proyectadas, cerca de 100 invitados nacionales e internacionales y más de 20 000 espectadores en todo el país, el Festival Internacional de Cine Ambiental ECOador llega a su edición XI, luego de haberse consolidado por su sólida propuesta conceptual y su alto rigor estético.

Esta edición ofrece 21 filmes, entre largometrajes y cortometrajes, que se exhiben del 6 al 16 de mayo, en las salas de la Casa de la Cultura Ecuatoriana, en Quito, así como en el Teatro Capitol y en Yaku-Museo del Agua.


Por Emilia Paz y Miño

La sala Alfredo Pareja Diezcanseco de la Casa de la Cultura Ecuatoriana estaba llena a tope. La tarde del miércoles 6 de mayo de 2026, tuvo lugar la inauguración de la XI edición del Festival Internacional de Cine Ambiental ECOador, consolidado ya como un espacio de rigor y exigencia para el cine documental dedicado a la naturaleza y a las poblaciones que luchan por protegerla desde sus territorios. 

Esta vez, el encuentro presenta 21 filmes –entre largometrajes y cortos– sobre los retos para enfrentar la crisis climática, sus amenazas y consecuencias, pero fundamentalmente sobre las iniciativas resilientes y resistentes que muestran comunidades, nacionalidades y pueblos alrededor del mundo.

Ricardo Centeno, director del Festival ECOador, celebra que en las 11 ediciones se hayan proyectado más de 200 películas, que se haya visitado cuatro ciudades ecuatorianas y que más de 30 mil personas hayan colmado las salas. El propósito: que “juntos podamos crear más conciencia ambiental y seamos la voz de la naturaleza”.

Para Rafael Barriga, director del Instituto de Cine y Creación Audiovisual (ICCA), es un triunfo, pues “es muy difícil, en el área cultural o en el área cinematográfica, llegar a tener once ediciones de algo, porque este es un país que lamentablemente se va renovando cada tanto con cada gobierno y cada administración”.

Con la sala Alfredo Pareja Diezcanseco llena, en la Casa de la Cultura Ecuatoriana, se inauguró la XI edición del Festival Internacional de Cine Ambiental ECOador, el 6 de mayo de 2026.

Yanuni: la obra inaugural

Yanuni, obra del cineasta austríaco Richard Ladcani, coproducida por el actor y productor estadounidense Leonardo DiCaprio, fue la seleccionada para abrir el encuentro de este año. Maribel Escobar, codirectora y directora de Producción de ECOador, confesó que no dudaron en elegirla porque, a pesar que se desarrolla en Brasil, “es muy fácil relacionarla con lo que pasa en Ecuador”. 

La película juega con los tonos oscuros y opacos de las ciudades, propone momentos de tensión y destaca los colores vivos para mostrar la Amazonia brasileña. La tranquilidad y la armonía del paisaje se rompe con el concreto, la devastación por la minería en medio de la selva y el ruido de la ciudad. Entre estos claroscuros, la película sigue la vida cotidiana de Juma Xipaia, lideresa indígena brasileña, nos presenta a su familia y nos relata sobre los peligros que corren al proteger su hogar con su incansable lucha.

Juma Xipaia es la primera mujer en convertirse en jefa en la región del Xingu Medio, líder de la aldea de Tukamã. Fotografía: Cortesía ECOador. 
La película nos lleva a la Amazonía brasileña, donde las comunidades indígenas enfrentan conflictos similares a los que obligan a las comunidades amazónicas ecuatorianas a resistir. Fotograma: Cortesía ECOador. 

A lo largo del documental, no solo los personajes narran la historia. Sus objetos son el abrebocas de sus relatos. La forma de vestir, la pintura en la piel, las plumas en la cabeza son solo algunos ejemplos.

Los primeros planos en momentos clave detallan rostros, lunares y cicatrices que hablan de resistencia. «Vivo y muero por mi pueblo», es una de las primeras frases de esta entrega. Los planos medios, detalles y generales se conjugan con el objetivo de narrar visualmente la intensidad y el alcance de la lucha por defender la Amazonía. La determinación de Juma por llevar la voz de las comunidades a espacios internacionales y hablar de las presiones de la extracción y sus consecuencias en sus territorios es el estandarte de esta producción.

El documental viaja de la inmensa y verde Amazonía a la frialdad y el ruido de Brasilia. En la selva, el río y los árboles forman una sola unidad. Las casas de las comunidades —de caña y de palma— se confunden con el entorno. Los niños juegan, gritan; las mujeres cocinan y conversan sin notar la presencia de la cámara que observa sin interferir. Una voz en off, que acompaña el documental, recuerda un pasado sin contaminación, guía ciertos momentos de tensión y conduce los pensamientos intrusivos del personaje. La premisa: que la Amazonía es madre, sabiduría y cura. Volver a ella constituye una limpieza espiritual. 

Las excavadoras para la minería a cielo abierto transforman el verdor en una mancha ocre, en ladrillo, en concreto y en roca opaca. El agua donde los niños juegan y comunidades enteras se alimentan lleva mercurio y otros contaminantes que cambian de color el cauce.

La película usa también material de archivo para mostrar la peor cara de la represión durante las protestas en contra la minería ilegal. 

Estruendos, gas lacrimógeno, tos, gritos, silencio. Las escenas recuerdan a Ecuador. La lucha en Brasil es un espejo y solo el portugués señala la distancia. Entre reuniones en altas cumbres internacionales, encuentros ocasionales con su familia y operaciones contra la minería ilegal, la cotidianidad de Juma se fragmenta. Aún así, eso no la detiene.

La vida de Juma se reparte entre su incansable lucha por la Amazonía y su familia. Fotograma: Cortesía ECOador.
Uno de los operativos liderados por Hugo Loss, pareja sentimental de Juma, destruyen los campamentos. No hay los recursos suficientes para extraerlos y llevarlos a otro sitio. Fotograma: Cortesía ECOador. 

Una conversación con dos lideresas

Tras la función, el diálogo aterrizó en la realidad local. Josefina Tunki, histórica lideresa shuar y expresidenta del Pueblos Shuar Arutam (PSHA), denuncia que el 96% de los territorios amazónicos tienen concesiones impuestas, inconsultas. La mujer –el cabello cano, el gesto serio y la voz firme– mira la pantalla y reconoce su propia casa. Para ella, la Amazonía es un territorio continuo, sin fronteras.

Afuera, “Ecuador vende una imagen conservacionista ambiental, pero cuando llegamos a nuestros territorios nos da ganas de llorar”, lamentó

Josefina hizo un llamado a la unión y a proteger los territorios frente a los intereses que benefician a países lejanos. Lo que pasa en Brasil y se muestra en el documental también ocurre aquí, recalcó. 

Cecilia Chiriapa, lideresa achuar, también participó en el conversatorio. Habló sobre la resistencia al machismo en la provincia de Pastaza, agradeció a las mujeres que abrieron el camino con esfuerzo y destacó el trabajo colectivo como motor de cambios. Cecilia es la primera mujer presidenta de su comunidad y de su asociación.

Para varios de los asistentes, las imágenes de la Amazonía brasileña funcionan como un espejo de lo que ya conocen. Para otros, saber que eso ocurre también en la Amazonía de Ecuador fue una sorpresa. “Hubo un momento en que lloré”, confesó María Rosa Cornejo, diseñadora, gestora cultural y educadora infantil que asistió al estreno. Recordó que cuando trabajó para ciertas organizaciones no gubernamentales y visitó comunidades del norte de la provincia costera de Esmeraldas, pudo ver de cerca realidades similares a las que se exhiben en la película. 

Para los amigos Patricio Reyes, comunicador social, y Luis Baque, ingeniero eléctrico guayaquileño, la película tiene mucha relación “con la realidad que está viviendo Ecuador”.  Patricio disfrutó ver que en otros países “después de tantos años de que todo estuvo mal, se intentó solucionar” y lamentó que en Ecuador las cosas no sean así. Luis asistió al Festival por primera vez y dijo que no dudará en volver a las próximas ediciones, como el amante del cine y la cultura que reconoce ser. Para él, tener un festival ambiental “que tope temas tan urgentes” es algo imperdible.

De izquierda a derecha: Maribel Escobar, codirectora de Ecoador; Cecilia Chiriapa, lideresa achuar, y Josefina Tunki, lideresa shuar de gran trayectoria. Fotograma: Cortesía ECOador. 

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