El pasado domingo 17 de mayo, el presidente de la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie), Marlon Vargas, volvió luego de cinco años de ausencia a una de las comunidades donde creció: desde Quito hasta Puyo, considerada la capital amazónica del Ecuador, y desde Puyo hasta la comunidad achuar de Charapacocha.
“Por estas tierras anduvo mi finado padre −recordó el líder achuar, la mañana del lunes 18, mientras se iniciaba el V Congreso Ordinario de la Coordinadora Binacional de la Nacionalidad Achuar de Ecuador y Perú (Cobnaep)−; hemos crecido viendo todo este proceso de mis antepasados: de mis abuelos, de mi padre, de mis tíos; todos son mi familia, mis parientes, y somos una familia grande”, dijo, en conversación con La Barra Espaciadora, con la mirada puesta en los techos de palma de las malocas y en las espesas copas de los árboles.
Vargas nació en la comunidad de Capahuari, unos kilómetros al norte de Charapacocha, hace 50 años. Para llegar a este encuentro que reunió a más de 70 congresistas, recorrió ocho horas por tierra y otras tres horas surcando el caudaloso Pastaza, río abajo, desde el pequeño puerto fluvial de Copataza.
El líder achuar priorizó esta actividad en su agenda de visitas “a los territorios” y postergó algunas citas en otras comunidades, con el propósito de recuperar la unidad para enfrentar las intenciones del gobierno de Daniel Noboa de intensificar las actividades minera y petrolera. De avanzar la Ronda suroriente, anunciada por Noboa en 2024, más de tres millones de hectáreas de selva amazónica y la vida de siete nacionalidades indígenas de Ecuador (Andwa, Achuar, Shiwiar, Kichwa, Shuar, Sapara y Waorani) se verían afectadas, pero también el pueblo achuar peruano, en la provincia vecina de Datem de Marañón, en el departamento de Loreto, enfrentaría los efectos. El tono de la alocución del líder indígena encajó en el preludio electoral.
“Hay muchas medidas económicas que sí están perjudicando −advirtió Vargas a los achuar de Perú y Ecuador que estuvieron presentes−, como la ampliación de la frontera petrolera en la Amazonía centro-sur del Ecuador, pero hay un rechazo rotundo por parte de las organizaciones”.
La semana previa, Vargas estuvo en la Costa y dos días después de su paso por Charapacocha llegaría a las provincias de Sucumbíos y Orellana, “visitando a nuestras bases”, aunque reconoció que el tiempo le será insuficiente para llegar a las más de 10 000 comunidades que existen en todo el Ecuador. Notoriamente cansado, Vargas insistió en la necesidad de buscar consenso entre las distintas organizaciones indígenas, con miras a los distintos consejos ampliados, asambleas y al congreso de la Confederación de Nacionalidades Indígenas Amazónicas del Ecuador (Confeniae), que en septiembre de este año deberá renovar su consejo de gobierno, hoy presidido por el líder shuar José Esach.
Vargas aseguró que no se postulará para la reelección al frente de la Conaie, cuando llegue ese momento, para dar cabida a los más jóvenes y para respetar el turno que le corresponde a la regional de la Sierra, la Ecuarunari, hoy dirigida por el líder panzaleo Leonidas Iza.
Pero esta vez, Vargas mencionó las elecciones seccionales de noviembre de 2026 y fue más allá: “Hay que gobernar las parroquias, hay que gobernar los cantones, hay que gobernar las provincias como Pastaza, compañeros y compañeras, y por ende, en algún momento, hay que gobernar el país, porque los pueblos indígenas estamos en capacidad de hacerlo”.

Usted ha dicho que el objetivo de este congreso binacional es reunificar al pueblo Achuar de Perú con el de Ecuador. Pero este es un momento crucial a nivel político en Ecuador, pues se avecinan las elecciones seccionales. ¿Cuál es su visión al respecto como presidente de la Conaie?
Bueno, para nosotros es muy importante. Primeramente, yo soy achuar y estoy aquí porque es mi responsabilidad acompañar a todos los procesos organizativos de las estructuras del movimiento indígena en el Ecuador. Con los hermanos del sur [de Perú], como dije en mi intervención, nosotros somos pueblos sin fronteras, somos un solo pueblo Achuar, pero lamentablemente, cuando se crearon los países hace 200 años, nos dividieron. Sin embargo, estamos acá. Ya viene la Cobnaep trabajando años y el compañero Milton Calleras [presidente saliente de la coordinadora binacional] ha retomado con fuerza el proceso organizativo. Segunda cosa: para luchar en Ecuador siempre ha sido [necesario] convocar a la unidad. La unidad primero. Y eso es lo que estamos haciendo. Primero tenemos que estar unidos y empezar desde la base. Mi base es la Nacionalidad Achuar del Ecuador. Luego, la Confeniae, y luego la Conaie, que estoy dirigiendo en este momento. (…) Nuestra característica es la lucha: grandes levantamientos, movilizaciones, grandes marchas por la vida, por el agua. Entonces, para luchar estamos unificando a las organizaciones del país. La Conaie siempre va a ser una organización que lucha por la dignidad del pueblo ecuatoriano.
Ya se han cumplido dos años y medio del gobierno de Daniel Noboa y la Ronda Suroriente, que afecta directamente a esta zona del país, es una apuesta en firme. ¿Cómo lee este objetivo gubernamental el presidente de la Conaie?
Todos los gobiernos han irrespetado los derechos colectivos. Todos los gobiernos. Hemos puesto muertos, hemos sido acribillados, asesinados, perseguidos, encarcelados, y ha sido siempre a base de la lucha. Por ejemplo, a través de nuestra lucha se construyó el sistema de educación intercultural bilingüe en el Ecuador. A base de la lucha construimos la Universidad Amawtay Wasi. A base de la lucha también hemos obtenido nuestros derechos territoriales. Los gobiernos anteriores quisieron implantar la consulta previa, libre e informada que no fue consulta previa, libre e informada, y nosotros nos negamos.
¿Porque no era precisamente una consulta previa, libre e informada, sino algo que querían disfrazar?
Sí, eso se hizo: hacían eventos de educación, pero al mismo tiempo hacían una supuesta consulta previa, libre e informada. Hoy, igualmente, los inversionistas vienen al Ecuador, dan recursos a los gobiernos de turno pero esos recursos no llegan a los territorios. Nosotros queremos vivir en un ambiente sano como lo es este territorio, y esa va a ser nuestra lucha, contra la minería a gran escala y contra la ampliación de la frontera petrolera. Todo tipo de extractivismo es rechazado, primeramente por la Nacionalidad Achuar del Ecuador (NAE), y hoy estamos acá para llevar una agenda conjunta con los hermanos del sur [el pueblo Achuar de Perú] porque también hay amenazas. En todos los países de la cuenca amazónica vivimos la misma situación: persecución, asesinatos, desapariciones. Nosotros hemos dicho: somos pueblo de lucha, pueblo de resistencia, y esa ha sido nuestra característica.
Hay una estigmatización creciente por parte del gobierno que apunta a que muchos pobladores de las zonas de frontera están vinculados con grupos armados, con “la guerrilla”, dicen. ¿Qué responde el presidente de la Conaie?
Esa es la incapacidad del Estado como tal. No hay servicios básicos, no hay educación, no hay salud, entonces, la gente toma decisiones como decirle no al extractivismo. Nosotros planteamos, por ejemplo, el turismo comunitario. Que ingrese economía, pero una economía limpia, no contaminando los ríos, no ingresando industrias a nuestros territorios. Yo creo que por la incapacidad de los gobiernos de turno crean este caos. El responsable es el mismo Estado porque no controla, no está presente. Desde la Conaie hemos dicho: soluciona, necesitamos educación, salud, economía en el territorio. Pero hay una ausencia total por parte de las autoridades.
En casi tres años, ¿el gobierno no ha cumplido? ¿Qué respuestas ha ofrecido?
Cuando nosotros éramos dirigentes de la Confeniae habíamos construido planes de vida. ¿Cuál era el segundo paso? Implementar los planes de vida en los territorios. La NAE tiene su plan de vida. Pakkiru [Nacionalidad Kichwa de Pastaza], los hermanos de la Fcunae [Federación de Comunas Unión de Nativos de la Amazonía Ecuatoriana], de Orellana; la Fonakise [Federación de Organizaciones de la Nacionalidad Kichwa de Sucumbíos], los Waorani, los Shiwiar, los Sapara, los Andwas, los Sionas, los Siekopai, los Cofan, todos han construido sus planes de vida, pero no hay fondos, no hay plata. Explotan, sale el petróleo, y las regalías petroleras mineras… ¿quién las maneja? La Circunscripción Territorial Especial Amazónica (CTA). ¿Cuánto ha canalizado a las nacionalidades? Hasta aquí, nada. Pero claro, ha canalizado a los gobiernos seccionales, a las prefecturas, alcaldías, juntas parroquiales. Entonces, no se ha hecho nada, no se ha respetado y, sobre todo, no se ha impulsado el proyecto de vida o plan de vida que tiene cada nacionalidad.
¿No hay transparencia en el uso de esos recursos?
No hay transparencia porque no hay una participación directa. Hay tantas trabas que han puesto como Estado que las organizaciones no pueden manejar los fondos porque no son instituciones públicas. Sin embargo, para sacar el petróleo y otros minerales de los territorios, ahí sí no exigen todo legal, ingresan, perforan, saquean los territorios y dejan la contaminación, así como pasó con el caso Chevron−Texaco, en la Amazonía norte, y nuestros hermanos siguen luchando en ese proceso. Necesitamos a futuro un gobierno que entienda, un gobierno que escuche, un gobierno que respete las demandas históricas del movimiento indígena del Ecuador.

Cuando Daniel Noboa llegó al poder, hubo una suerte de críticas al movimiento indígena en general, por un lado por haberse mostrado fraccionado, por otro lado, se le acusó de haber apoyado la candidatura de ADN. ¿Qué evaluación puede hacer luego del tiempo transcurrido?
Todos los gobiernos de turno han pretendido dividir, no hay excepción alguna. Nosotros lo hemos vivido. Por ejemplo, en tiempos del gobierno de Rafael Correa, dividió a la Nacionalidad Achuar en dos consejos de gobierno. A la Confeniae, en dos consejos de gobierno. ¿Con qué objetivo? Dividir y extraer todos los recursos naturales. Este gobierno es igual. No hay un gobierno que sea la excepción. Nosotros como organización no somos gobiernistas, exigimos derechos, educación y salud. Y en el tema territorial, vamos a luchar. En la zona donde están extrayendo el petróleo, lo están haciendo hace más de 50 años porque los compañeros mismo lo permitieron por la manipulación del poder económico, pero la Amazonía centro−sur no se toca, venga quien venga. A cualquier gobierno de turno que venga, se lo enfrentará y nos verá parados aquí, luchando por nuestros territorios.
¿Podríamos decir que se considera a la provincia de Pastaza y a la parte norte de la provincia de Morona Santiago como un santuario? ¿Un santuario natural?
Esta es nuestra maloca, nuestra casa grande, nuestro espacio de vida. Entonces, ¿por qué no defenderla? Si vivimos aquí, no hay por dónde perderse.Venga quien venga. Nosotros lo hemos dicho públicamente y a los anteriores gobiernos les habíamos dicho igual: peleamos en el tiempo de [Lenín] Moreno, luego con Guillermo Lasso; en 2025 peleamos también en el paro nacional y ese ha sido nuestro proceso de lucha.
De hecho, el paro de 2025 fue protagonizado por el movimiento indígena de la provincia de Imbabura y hay críticas también que cuestionan por qué el resto del movimiento indígena del país no se adhirió. Se sintieron solos.
A ver, había manipulación, entrega de dádivas. Empezaron a dar chanchos, tractores, créditos de 1.000 dólares a nivel nacional. Era una campaña fuerte, muy fuerte, muy fuerte. Fueron a los territorios a entregar las dádivas, sobre todo a las nacionalidades que tienen acceso carrozable, donde es más fácil.Pero acá no han ingresado. La mayoría de las organizaciones que están más cercanas a las cabeceras cantonales sí fueron manipuladas para que no salgan. Por ejemplo, entregaron recursos a las prefecturas y alcaldías para que desmovilicen. Eso es lo que pasó y con bastante estrategia de engaño lograron dividir, pero nosotros estuvimos ahí, en pie de lucha. No era posible que sigan matando a nuestros hermanos en la provincia de Imbabura. Entonces, cambiamos de táctica: se vino la consulta popular y desde la Conaie estuvimos en la movilización. Cambiamos de táctica y fuimos por el no rotundo. Y el pueblo ecuatoriano dijo no a la reforma que quería hacer un gobierno totalitario, por ejemplo, militarizar los territorios ancestrales. Querían desmantelar los derechos colectivos, querían desmantelar el sistema de educación intercultural bilingüe, querían desmantelar el derecho a la resistencia, todos los derechos que hemos adquirido [los] querían desmantelar, pero el pueblo ecuatoriano dijo que no, hasta ahí nomás.
¿Hubo manipulación… como un chantaje?
Un chantaje, ¿verdad? Entonces, nosotros nos manejamos muy sabiamente y cambiamos de táctica del paro nacional, a la campaña por el no. Recorrimos el país desde Sucumbíos, desde la provincia de Zamora Chinchipe. Caminamos y llegamos a toda la cordillera de los Andes. Llegamos a Quito y dijimos no. Por el no rotundo. Entonces, eso es un triunfo. Más bien en el paro nacional tomó conciencia el pueblo ecuatoriano y dijo no, hasta aquí.

Con el paro de 2025 como ese punto de inicio de oposición a las decisiones del gobierno, y con el anuncio de que no se va a permitir el avance de la ronda Suroriente, la pregunta es ¿con qué se la va a contener? ¿Hasta qué punto? ¿Cuál es la última frontera de resistencia de parte del movimiento indígena?
Creo que a futuro nos esperan las calles. Calentar las calles. Nosotros hemos dicho que primero es la consolidación de los pueblos, sobre todo de la región amazónica. Se viene [en septiembre] el congreso de la Confeniae [para] retomar la lucha de la región amazónica con un nuevo consejo de gobierno, y nosotros estaremos ahí. No se puede dejar de luchar. ¿Por qué dejaríamos de luchar? Es imposible.
De acuerdo con antecedentes recientes como los ocurridos en la zona de frontera con Colombia, el gobierno parece tener todas las ínfulas de lanzar bombas, de enviar a las Fuerzas Armadas y militarizar estos territorios. Parecería que la acción del gobierno es mucho más violenta que en episodios anteriores. ¿No es esta una amenaza mayor?
Este es un gobierno que tiene asesoría de otros países, por ejemplo, de Estados Unidos y de Israel. ¿Qué han venido haciendo esos países? Atropellar los derechos. No han respetado la soberanía de los países y tratar de implementar eso en Ecuador es complicado. Solo la lucha nos espera, no hay otro camino. Hay líderes que nos dijeron que hay dos caminos: o bien dialogas o bien sales a luchar. Nosotros somos bastante orgánicos, así que las organizaciones de base tendrán que emitir sus resoluciones y empezar a trabajar. Por ejemplo, la Confeniae tendrá que hacer su trabajo territorial para ver qué va a pasar. Pasamos el paro nacional y la consulta popular. Ahora, ¿cuál va a ser el camino del movimiento indígena? (…) Queremos hacer una gran asamblea extraordinaria para analizar la coyuntura política nacional y tomar decisiones. En el consejo ampliado de hace mes y medio, en la Conaie, hubo discrepancias internas, pero para no polarizar, se resolvió hacer trabajo territorial, organizativo, para consolidar y fortalecer al movimiento Pachakutik y sacar más alcaldías y prefecturas. Esa es también nuestra fortaleza y una de las plataformas para nuestra lucha.
¿Cómo está la relación entre la Conaie y Pachakutik en este momento, pensando en el debilitamiento evidente que muestra la Asamblea Nacional?
Bueno, nosotros hemos venido llevando agenda de manera conjunta con el compañero Guillermo Churuchumbi [coordinador nacional del Movimiento Plurinacional Pachakutik], hemos estado conversando, hemos acompañado sus asambleas y sus decisiones de forma colectiva. Las autoridades, directores provinciales y cantonales, participan en la toma de decisiones. Pero también hay observaciones sobre algunas candidaturas que no han estado en el proceso organizativo de las nacionalidades y aparecen en tiempo electoral aprovechándose de la fortaleza del movimiento indígena. Hay oportunismo y eso ha sido visible. Sin embargo, en este momento, Pachakutik y la Conaie sí hemos estado coordinado. Hemos mejorado bastante la relación.
¿Cómo evitar que se repita un hecho como el de que seis asambleístas que obtuvieron la curul por Pachakutik hayan cambiado de bando para apoyar al movimiento oficialista y solo hayan quedado tres en la bancada?
Exacto. Ese es otro de los errores que se han cometido dentro del movimiento Pachakutik. Terrible cuando vienen apoyando, sobre todo, el extractivismo. Siempre hemos discrepado con esa actitud de los asambleístas. Hay algunos compañeros que fueron sancionados y expulsados en el congreso de la Conaie.
¿Hay algún riesgo de que ocurra algo similar en la Conaie ahora mismo, es decir, que la organización se adhiera a los intereses del gobierno nacional y se separe de los intereses del movimiento?
El movimiento indígena siempre va a estar haciendo el trabajo que estamos haciendo acá. El gobierno tiene sus intereses y nosotros tenemos nuestra postura como movimiento indígena: luchar por la vida. Yo hasta aquí no he saludado con el presidente de la República. No he hablado, no he dialogado.
¿No al diálogo es la postura de la Conaie en este momento o aceptarían sentarse en Carondelet si el gobierno muestra alguna señal de apertura?
Tomarán decisiones las bases. Por ejemplo, en tiempos de Lenín Moreno, Jaime Vargas se sentó a dialogar. En tiempos de Leonidas Iza, Leonidas se sentó con Guillermo Lasso, pero hasta aquí, Marlon Vargas no. No hemos dialogado. No hemos tenido esa agenda.
¿No se cierra la puerta a un diálogo?
Decidirá la Asamblea si vamos al diálogo o no. Si no, nos mantendremos al margen y continuaremos con nuestra agenda de trabajo.



