Salasacas de Galápagos, la historia kichwa del Archipiélago, en un libro

El libro Salasacas en Galápagos, de la antropóloga colombiana Pilar Sánchez Voelkl, recoge una de las historias menos conocidas sobre el archipiélago ecuatoriano: la colonización y la migración indígena de las islas por parte de los kichwa salasaca.

La obra fue presentada el 1 de julio de 2026 en Puerto Ayora, capital de la isla Santa Cruz, y el 2 de julio en la librería Abya-Yala, en Quito, con la presencia de la autora y de la líder indígena Margarita Masaquiza, una de las protagonistas de esta investigación.


La Barra Espaciadora

Galápagos es una postal para turistas. Cómo negarlo. El famoso archipiélago se ha convertido en un producto para promocionar paradisíacos paisajes, imágenes de especies de fauna únicas en el mundo y costosos paquetes turísticos diseñados para altos presupuestos. Sin embargo, poco se habla de su población, de sus raíces, de sus luchas y de su atribulada historia.

Cuando Charles Darwin visitó las islas, en 1835, ya existía un primer asentamiento humano de origen salasaca. Antes de que Galápagos recibiera la declaratoria de Parque Nacional, antes de que fuera declarado Patrimonio Natural de la Humanidad, ya estaban ahí los salasacas. Actualmente, uno de cada cuatro habitantes en Puerto Ayora tiene ascendencia indígena kichwa de Tungurahua.

¿Por qué, entonces, no los incluimos en la historia?

La reciente investigación de la antropóloga colombiana Pilar Sánchez Voekl representa −en parte− el pago de una inmensa deuda colectiva con la identidad galapagueña. Más allá de los mitos y leyendas que rodean a las islas, el libro Salasacas de Galápagos: colonización indígena, gobierno y conservación del Archipiélago cumple con situar en su justo lugar el rol de la población kichwa salasaca que llegó a las islas Floreana, Isabela, San Cristóbal y Santa Cruz en distintos momentos de la historia de migración proveniente de la provincia andina de Tungurahua. La población salasaca ha sido, desde entonces, crucial para comprender la génesis de uno de los lugares más visitados del planeta. Pero, además, nos recuerda que la construcción de la nación ecuatoriana, así como la toma de posesión oficial de las islas como parte del territorio ecuatoriano, en 1832, no habrían sido posibles sin esta presencia forzada de indígenas tungurahuenses y, específicamente, salasacas, bajo condiciones de servidumbre, esclavitud y racismo.

Hoy, esa población es, en su mayoría, la encargada de recibir y atender a alrededor de 300 000 turistas que cada año visitan este destino, de acuerdo con las cifras oficiales del Ministerio de Turismo del Ecuador. Gran parte de los servicios y comercios de las islas están a cargo de familias salasaca.

Margarita Masaquiza muestra en sus manos el libro del cual es una de sus protagonistas. Foto: Cortesía Fundación Charles Darwin.

Margarita Masaquiza presidenta de la Asociación Salasaca en Santa Cruz, lo sabe bien, pues es una de las mujeres que más fervientemente sostiene la lucha por reivindicar la presencia de su pueblo en este paradisíaco y emblemático destino. “Yo quería que esto [el libro] saliera adelante y quería que esto [su historia] lo supieran nuestras nuevas generaciones”, dijo la lideresa indígena, en el acto de lanzamiento del libro que tuvo lugar en Quito.

La conservación de los distintos ecosistemas que hacen de la región insular el edén que representa a Ecuador ante el mundo es posible también gracias a la presencia del pueblo kichwa de Salasaca, a su trabajo y a su amor por el archipiélago. Margarita es también parte del equipo de la Fundación Charles Darwin, donde se desempeña como asistente de limpieza. Hoy, alrededor de 30 000 salasacas como ella viven solo en Puerto Ayora y sus alrededores, en la isla Santa Cruz. “Yo sé de la vida de mi tierra, cómo llegamos, cómo estamos viviendo y cómo hemos luchado, porque esta es una lucha”, dijo la líder en su intervención.

El libro de Sánchez Voekl constituye el primer relato histórico y etnográfico sobre la colonización indígena del archipiélago. Mediante un trabajo de archivo histórico y visual, combinado con decenas de entrevistas y experiencias de inmersión, la autora levanta un pesado velo de racismo y de injusticia para entregarnos un panorama integral de la esencia humana de las islas. ¿Cómo se entretejen las costumbres andinas con las de la vida insular? ¿Cuánta responsabilidad asumen los salasacas de Galápagos en el cuidado del primer patrimonio natural de la humanidad? ¿Quiénes alimentan el sentido de ciudad de Puerto Ayora? Estas son algunas de las preguntas que la autora intenta responder en su trabajo.

Para ella, el libro pretende “construir una identidad más inclusiva y más justa sobre quienes estuvieron ahí desde el principio”. Su propósito −continúa− “es reivindicar esa invisibilización del pasado de las islas y de su presente indígena”

Personal salasaca del Aeropuerto Ecológico de Galápagos (Ecogal), durante sus labores cotidianas. Foto: Cortesía Aeropuerto Ecológico de Galápagos (Ecogal).

El mito de que la población galapagueña descienda de delincuentes tiene un matiz que constituye uno de los principales hallazgos de la investigación. Sánchez refiere esos momentos históricos con fiel detalle y convierte a su investigación en un retrato de la idiosincrasia de la clase política ecuatoriana y de sus métodos discriminatorios de construcción de la nación. El reclutamiento de indígenas en las haciendas y los obrajes, en tiempos coloniales y republicanos, bajo el sistema del concertaje, es uno de los enfoques de sus análisis. A través de ese sistema se creaba un mecanismo de acumulación de deudas en contra de peones indígenas que los ataba a una dependencia eterna. Y eso no terminaba ahí, pues esas deudas adquiridas se convertían en herencia, generación tras generación, y eso fue lo que rápidamente llevó a cientos de campesinos indígenas a caer presos. Presos indígenas por deudas.

Desde 2015, Sánchez comenzó sus investigaciones en las islas y desde 2016, se trasladó a la población de Salasaca, en Tungurahua. Su trabajo investigativo incluyó revisar las listas de los tributarios de las haciendas de aquellos primeros años como república, para comprender la relación entre los criollos y los indígenas en la elaboración misma del proyecto de nación. Ya en Galápagos, Pilar Sánchez fue asistente de dirección de la Asociación de Indígenas Residentes en las islas Galápagos −hoy dirigida por Margarita Masaquiza− y docente en la escuela intercultural Runa Kunapak Yachay, en la isla  Santa Cruz, como parte de su trabajo etnográfico.

Pilar Sánchez Voelkl, durante el acto de lanzamiento de su libro en las instalaciones de la Editorial Abya Yala, en Quito. Foto: Cortesía Editorial Abya Yala.

DATOS:

Pilar Sánchez Voelkl es doctora en Antropología cultural de la Universidad de Nueva York; magíster en Antropología por la Flacso Ecuador, economista y administradora de la Universidad de los Andes (Colombia). Hoy se desempeña como docente asistente del área de organizaciones de la Facultad de Administración en esa misma universidad.

El libro Salasacas de Galápagos: colonización indígena, gobierno y conservación del Archipiélago es una coedición de Ediciones Uniandes, de Colombia, y Editorial Abya Yala, de Ecuador, con el respaldo de la Fundación Charles Darwin y el Aeropuerto Ecológico de Galápagos.

Margarita Masaquiza y Pilar Sánchez Voelkl, junto a representantes de la Editorial Abya Yala, del Aeropuerto Ecológico de Galápagos (Ecogal) y de la comunidad salasaca de Galápagos. Foto: Cortesía Editorial Abya Yala.

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